Por qué esta raza tiene más riesgo
El persa es una raza braquicefálica: su hocico acortado se asocia a narinas estrechas y a alteraciones de las vías respiratorias superiores, lo que reduce su capacidad para respirar con normalidad y para regular la temperatura con el calor o el estrés. Además, sus ojos prominentes y la conformación de los párpados lo predisponen a lagrimeo constante, úlceras corneales y secuestro corneal, según se describe en la literatura veterinaria.
También se ha documentado en la raza la enfermedad renal poliquística, de origen hereditario, que puede debutar con signos de insuficiencia renal. Su pelo largo favorece la formación de bolas de pelo (tricobezoares), que en ocasiones provocan vómitos repetidos o problemas digestivos.
Urgencias más habituales en el Persa
Dificultad respiratoria
Ronquidos intensos, respiración con la boca abierta o esfuerzo al respirar pueden indicar que su vía aérea no es suficiente, especialmente tras el estrés, el ejercicio o con calor. En un persa, respirar con la boca abierta es siempre un signo de alarma.
Golpe de calor
Su menor capacidad para refrigerarse a través de la respiración hace que el calor del verano madrileño, un coche cerrado o un transportín al sol puedan provocar un golpe de calor en poco tiempo.
Úlceras y lesiones oculares
Los ojos prominentes del persa son más fáciles de lesionar. Un ojo cerrado, muy lagrimoso, enrojecido o con una mancha blanquecina o marrón en la córnea necesita valoración veterinaria rápida para evitar complicaciones.
Problemas renales
La enfermedad renal poliquística puede manifestarse con sed excesiva, pérdida de apetito, vómitos o decaimiento. Si estos signos aparecen de forma brusca, deben valorarse con urgencia.
Vómitos por bolas de pelo
El pelaje largo favorece la ingestión de pelo. Vómitos repetidos, ausencia de heces o rechazo total de la comida pueden indicar que algo no va bien a nivel digestivo.
Síntomas de alarma
- Respiración con la boca abierta o ruidos respiratorios muy intensos
- Encías o lengua de color azulado o morado
- Jadeo, babeo o decaimiento con calor
- Ojo cerrado, muy enrojecido o con secreción abundante
- Mancha blanca, azulada o marrón en la córnea
- Vómitos repetidos o ausencia de heces durante días
- Sed muy aumentada con pérdida de apetito
- Desmayo o debilidad repentina
Prevención y cuidados
- Mantén la casa fresca y ventilada en verano y nunca lo dejes en un coche o transportín al sol.
- Limpia a diario la zona de los ojos con productos indicados por tu veterinario.
- Cepíllalo con frecuencia para reducir la ingestión de pelo.
- Minimiza el estrés en los traslados y usa un transportín amplio y ventilado.
- Pregunta a tu veterinario por el cribado de enfermedad renal poliquística.
- Controla su peso, ya que el sobrepeso empeora sus dificultades respiratorias.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que mi gato persa ronque o respire con ruido?
Por su conformación es relativamente habitual cierto ruido respiratorio, pero no debe considerarse normal que respire con la boca abierta, se canse con facilidad o tenga las encías azuladas. Si notas cambios, consúltalo con un veterinario.
Mi persa tiene un ojo cerrado y le lagrimea mucho, ¿puede esperar?
Es preferible no esperar. Podría tratarse de una úlcera corneal, que puede empeorar con rapidez. No apliques colirios por tu cuenta y contacta con un veterinario de urgencias para que lo valore.
¿Qué hago si mi persa tiene un golpe de calor?
Llévalo a un lugar fresco, humedece su cuerpo con agua templada-fresca (nunca helada) y contacta de inmediato con un veterinario. Estos primeros auxilios no sustituyen la atención veterinaria, que es imprescindible.