¿Qué es?
La piometra es una infección del útero en la que este se llena de pus. Se relaciona con los cambios hormonales que se producen tras el celo, que favorecen la proliferación de bacterias en el útero. Puede ser abierta, cuando el cuello del útero permite la salida de flujo vaginal, o cerrada, cuando el pus queda retenido, lo que suele ser más grave porque se detecta más tarde y existe riesgo de rotura uterina e infección generalizada.
Causas más habituales
- Cambios hormonales tras el celo en hembras no esterilizadas
- Mayor riesgo en hembras de mediana edad y mayores, aunque puede aparecer en jóvenes
- Hembras que no han tenido camadas o han tenido pocas
- Uso previo de tratamientos hormonales para controlar el celo
- Bacterias que ascienden desde la vagina hasta el útero
- Alteraciones previas del útero como la hiperplasia endometrial
Síntomas y señales de alarma
- Flujo vaginal purulento, con mal olor o sanguinolento
- Sed excesiva y aumento de la cantidad de orina
- Decaimiento, apatía y falta de apetito
- Vómitos o diarrea
- Abdomen hinchado o dolor al tocarlo
- Fiebre, aunque a veces la temperatura es normal o baja
- Lamido frecuente de la zona genital
- Debilidad intensa o colapso en fases avanzadas
Si ves estos síntomas, llama · 660 712 366
Qué hacer mientras contactas con nosotros
- Si tu perra o gata no está esterilizada, anota la fecha de su último celo
- Observa si hay flujo vaginal, cuánto bebe y si come con normalidad
- Contacta con nosotros por WhatsApp o teléfono ante cualquier sospecha
- Mantén a tu mascota tranquila y en un lugar cómodo
- Trasládala con cuidado, sin presionar el abdomen
Lo que no debes hacer
- No la trates con antibióticos ni otros medicamentos por tu cuenta
- No esperes a que el flujo desaparezca, en la piometra cerrada no se ve flujo
- No confundas la sed excesiva con un simple efecto del calor
- No retrases la consulta si la ves decaída tras el celo
¿Qué hace el veterinario?
El diagnóstico se basa en la exploración, la historia de celo reciente, análisis de sangre y pruebas de imagen, sobre todo la ecografía abdominal, que permite ver el útero lleno de líquido.
El tratamiento más habitual es la cirugía para extirpar el útero y los ovarios, una vez estabilizada la paciente con fluidoterapia, antibióticos y control del dolor. En casos muy concretos puede valorarse un tratamiento médico, pero la decisión corresponde al veterinario según el estado de la paciente.
Prevención
- Consulta con tu veterinario la conveniencia de la esterilización
- Vigila a tu perra o gata durante las semanas posteriores a cada celo
- Evita tratamientos hormonales para controlar el celo sin supervisión veterinaria
- Realiza revisiones periódicas, sobre todo en hembras mayores sin esterilizar
- En conejas no esterilizadas, consulta ante sangre en la orina o flujo vaginal
Especies que pueden verse afectadas
Preguntas frecuentes
¿La piometra solo afecta a perras mayores?
Es más frecuente en hembras de mediana edad y mayores, pero puede aparecer en hembras jóvenes no esterilizadas. Cualquier sospecha debe valorarse.
Mi perra no tiene flujo, ¿puede tener piometra?
Sí. En la piometra cerrada el pus queda retenido y no hay flujo visible. Sed excesiva, decaimiento o vómitos tras el celo son motivos para consultar.
¿Las gatas también pueden tener piometra?
Sí, aunque se describe con menos frecuencia que en perras. Las gatas no esterilizadas también pueden desarrollarla.