Por qué esta raza tiene más riesgo
El labrador es una raza con una tendencia muy marcada a comer todo lo que encuentra, algo que la literatura veterinaria relaciona con su comportamiento alimentario y con variantes genéticas asociadas al apetito descritas en la raza. Por eso, entre las razas en las que se describen con más frecuencia la ingestión de cuerpos extraños (calcetines, juguetes, huesos, mazorcas, huesos de fruta) y las intoxicaciones alimentarias o por productos del hogar, el labrador aparece de forma habitual.
Además, como perro grande, de pecho profundo y muy activo, presenta predisposición documentada a problemas articulares como la displasia de cadera y codo o la rotura del ligamento cruzado, puede sufrir torsión gástrica y tolera mal el calor intenso durante el ejercicio. En algunas líneas de la raza también se ha descrito el colapso inducido por el ejercicio, que puede confundirse con un golpe de calor.
Urgencias más habituales en el Labrador Retriever
Ingestión de cuerpos extraños
Juguetes, calcetines, piedras, huesos o mazorcas pueden quedarse en el estómago o el intestino y provocar una obstrucción. Vómitos repetidos, falta de apetito, dolor abdominal o decaimiento tras haber tragado algo son motivo de consulta urgente.
Intoxicaciones alimentarias y domésticas
Su glotonería le lleva a comer chocolate, uvas o pasas, xilitol, restos de basura, raticidas o medicamentos que encuentra a su alcance. Cuanto antes se valore, más opciones de tratamiento hay; lleva siempre el envase o los restos de lo ingerido.
Golpe de calor
Su manto denso y su entusiasmo por el ejercicio, el juego con pelota o la natación hacen que pueda sobrecalentarse en los meses cálidos de Madrid. Jadeo excesivo, babeo espeso, debilidad o tambaleo requieren actuar de inmediato.
Torsión gástrica
Como raza grande y de tórax profundo, puede sufrir dilatación y torsión de estómago, sobre todo tras comer mucho o hacer ejercicio con el estómago lleno. Abdomen hinchado e intentos de vomitar sin éxito son una urgencia vital.
Cojeras agudas y lesiones articulares
La rotura del ligamento cruzado y otros problemas articulares pueden manifestarse como una cojera brusca tras correr o saltar. Si no apoya la pata, se queja mucho o hay inflamación evidente, conviene una valoración veterinaria sin demora.
Síntomas de alarma
- Vómitos repetidos o intentos de vomitar sin conseguirlo
- Abdomen hinchado, tenso o doloroso al tocarlo
- Ha tragado un objeto, comida tóxica o un producto del hogar
- Jadeo intenso, babeo espeso y encías muy rojas o pálidas tras el ejercicio
- Debilidad, tambaleo o colapso durante o después de jugar
- Temblores, convulsiones o agitación anormal
- Cojera brusca en la que no apoya la pata
- Falta de apetito y decaimiento marcados en un perro habitualmente glotón
Prevención y cuidados
- Mantén fuera de su alcance juguetes pequeños, calcetines, basura y alimentos tóxicos para perros
- Elige juguetes resistentes y adecuados a su tamaño y retíralos cuando estén rotos
- Reparte la comida en varias tomas y evita el ejercicio intenso justo antes y después de comer
- Controla su peso: el sobrepeso empeora los problemas articulares y la tolerancia al calor
- En verano, pasea a primera hora o al anochecer, ofrece agua fresca y evita el ejercicio intenso en las horas centrales
- Guarda medicamentos, raticidas y productos de limpieza en armarios cerrados
Preguntas frecuentes
Mi labrador se ha tragado un calcetín, ¿espero a ver si lo expulsa?
No es recomendable esperar sin consultar. Según el tamaño y el tipo de objeto, puede provocar una obstrucción intestinal. No intentes provocarle el vómito en casa sin indicación expresa de un veterinario: escríbenos por WhatsApp o llámanos y te orientamos sobre cómo actuar.
¿Por qué el labrador come de todo?
Es una raza con un comportamiento alimentario muy marcado, y en la literatura veterinaria se han descrito variantes genéticas relacionadas con el apetito en algunos labradores. Por eso conviene extremar la prevención en casa y en los paseos.
¿Puede un labrador sufrir torsión gástrica?
Sí. Aunque se asocia sobre todo a razas gigantes, el labrador es un perro grande y de pecho profundo que también puede sufrirla. Si ves el abdomen hinchado, nerviosismo e intentos de vomitar sin éxito, es una urgencia vital: llámanos ahora.